Responsabilidad e indemnización por accidente de tráfico en cadena

Responsabilidad e indemnización por accidente de tráfico en cadena
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Existen varios tipos de accidentes en cadena y, tras todos y cada uno de ellos, es posible reclamar una indemnización por lesiones o daños materiales, siempre que el reclamante no sea el único y exclusivo responsable del siniestro.

Un accidente en cadena es aquel en el que se ven implicados dos o más vehículos, provocando daños tanto materiales como personales. Si te has visto envuelto/a en una situación de estas características y resultas ser el/la responsable exclusivo/a del percance no podrás reclamar una indemnización por daños. Si no es así, estarás en tu derecho de solicitar el oportuno resarcimiento por lesiones físicas o perjuicios de tipo material.

Cómo reaccionar ante un accidente en cadena o colisión múltiple

Si alguna vez sufres un percance de estas características recuerda siempre mantener la calma y tratar de dominar los nervios. Uno de los primeros pasos debe consistir en llamar al teléfono de emergencias 112, el servicio centralizado que se encarga de coordinar todos los recursos de urgencias de la comunidad autónoma en la que se haya producido el accidente de circulación. No obstante, lo recomendable es seguir el protocolo PAS (proteger, avisar, socorrer).

Los teleoperadores del 112 serán los encargados de comunicar el incidente a la autoridad competente (Guardia Civil, Mossos…), que se personará en el lugar y efectuará el oportuno atestado. Este documento, al igual que los partes médicos, resultará decisivo a la hora de depurar responsabilidades y conceder indemnizaciones. Baja del coche con sumo cuidado (siempre que puedas y no estés herido), ponte el chaleco reflectante, coloca los triángulos señalizadores, enciende las luces de emergencia y las de cruce si es de noche. Socorre a los heridos en la medida que puedas. Recuerda que en accidentes de circulación los primeros auxilios pueden resultar determinantes. Procura no caminar por la carretera para evitar que te arrollen otros vehículos.

Los primeros momentos tras el accidente pueden resultar caóticos, pero una vez recuperada cierta calma resulta crucial que los conductores implicados den sus versiones de los hechos a la autoridad. Éstas serán determinantes para establecer las oportunas responsabilidades.

Casuística

Existen diferentes tipos de accidentes por alcance, de los que también pueden derivarse distintas responsabilidades.

Accidentes por lanzamiento

Se producen cuando un vehículo (A) golpea a otro (B) por detrás y este segundo embiste al que le precede (C) (esta concatenación de impactos puede alargarse lo que sea preciso). En este caso y aplicando la lógica, se considera responsable del siniestro al automóvil que golpea primero. Sin embargo, las aseguradoras de los coches culpables suelen argumentar que el conductor de enmedio (B) no guardó la distancia de seguridad o que había golpeado previamente al tercero (C).

Accidentes por alcance

En estos casos, un primer vehículo (A) se detiene súbitamente por circunstancias de la circulación, el que le sigue (B) impacta con el primero y un tercero (C) alcanza por detrás al segundo (B). Como regla general, no se considera culpable al vehículo A, sino a B y C por sendos y sucesivos golpes. Se estima, por tanto, que existen dos accidentes diferentes. El seguro de B debería cubrir los desperfectos de A y la póliza de C los daños materiales de B. La cosa puede complicarse si el impacto de C sobre B provoca un nuevo golpe de B sobre A. En tales circunstancias, es posible que las aseguradoras de B y C tengan que repartirse el pago a A.

Indemnizaciones

Como en el resto de accidentes, en un siniestro en cadena se resarcen tanto los daños materiales (perjuicios patrimoniales y económicos) como los personales (lesiones físicas o psicológicas).

Para reclamar una indemnización por lesiones, una vez determinado el culpable, se procede de la misma manera que en los accidentes con dos implicados. Las compañías suelen pactar concurrencia de culpas, lo que implica reducciones en el porcentaje del baremo de las indemnizaciones.

Las cosas cambian cuando se trata del resarcimiento por daños materiales, pues las aseguradoras suelen no aplicar en estos casos el convenio CIDE-ASCIDE, circunstancia que acarrea retrasos en los peritajes y en los abonos.

En algunos casos, las compañías aseguradoras son incapaces de ponerse de acuerdo y tiene que ser el juez el que dictamine en torno a las responsabilidades de los implicados.

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